Absuelto porque el perito tardó un año en tasar el móvil y el abrigo que sustrajo

La juez denuncia «la grave falta de medios» y cita a Séneca: «Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía»

La saturación de los tribunales se traduce en ocasiones en una falta de funcionamiento efectivo de la justicia. Así acaba de ocurrir en el juzgado de Instrucción número dos de Palma de Mallorca, cuya titular se ha visto obligada a absolver al autor confeso de un robo porque los peritos tardaron un año en valorar los artículos sustraídos y el caso prescribió.

Los hechos ocurrieron el 15 de marzo de 2013 en unas instalaciones deportivas de la capital balear. Un joven de nombre Marciel N. sustrajo un móvil, un abrigo, una memoria portátil y un manojo de llaves aprovechando que su propietario estaba jugando a fútbol.

La víctima denunció el robo el mismo día y la Policía solucionó el caso en solo 24 horas. El autor del hurto vendió el móvil, un smartphone, en una tienda de compra-venta, donde están obligados a identificar al vendedor y cotejar la mercancía que adquieren en las bases de datos de artículos robados. El chivato saltó al teclear el IMEI, el código de identificación del móvil, y el establecimiento lo comunicó a la Policía.

Según los atestados, Marciel N. reconoció los hechos ante los agentes y el caso quedó en manos de los juzgados. Peroahí se atascó. El 30 de agosto de 2013 la juez ordenó a los peritos tasar los artículos robados, para así determinar si se trata de un hurto (hasta 400 euros) o un robo (por encima de esa cantidad). Cinco meses después, en enero de 2014, el juzgado dictó una providencia en la que «se recordaba al perito que realizara la tasación pericial», según recoge la sentencia.

Dicha tasación no fue remitida hasta el 29 de agosto de 2014, justo un año después de que se ordenara por primera vez. El 1 de septiembre del pasado año la juez dictó auto calificando los hechos como falta y el juicio no se celebró hasta hace unos días, el pasado 17 de septiembre. Llegado ese día, la Fiscalía solicitó la absolución del autor confeso del hurto porque los hechos habían prescrito.

De este modo, la juez Margalida Victòria Crespí tuvo que absolver al acusado y aprovechó la sentencia para protestar por la falta de medios de la justicia: «Desgraciadamente para los ciudadanos y nuestro estado de derecho, la falta de medios que sufre la administración de justicia en este país es tan grave y afecta a tantos ámbitos que genera retrasos tan importantes en la tramitación de las causas como los que en este supuesto han provocado que los hechos denunciadoshayan prescrito».

La magistrada añade que «dicha prescripción no se debe a un descuido o a la desidia de ningún profesional de la justicia, sino al simple hecho de que el personal del que se dispone carece de los medios necesarios para realizar sus funciones con eficiencia y debe asumir una carga de trabajo tan excesiva que provoca en ocasiones casos como el presente, en el que el número de peritos de Baleares es tan insuficiente y su volumen de trabajo tan grande que éstos precisan de un año de demora para redactar sus informes». La juez aprovechó para citar a Séneca: «Esta juzgadora no puede más que compartir las palabras de Séneca de que “Nada se parece tanto a la injusticia como la justicia tardía”».

La víctima del hurto recuperó el móvil, que le había costado casi 500 euros, el abrigo y la memoria portátil -que contenía información confidencial de una empresa pública, de ahí también la diligencia de los agentes de la Policía-, pero no los más de 300 euros que tuvo que gastar en cambiar la cerradura y el bombín de su automóvil, cuyas llaves estaban entre las sustraídas. Las facturas aportadas no sirvieron de nada ante la ausencia del informe pericial. Pero lo que más le duele es que quien le robó «se ha ido de rositas».

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